El CEO de SpaceX, Elon Musk, anunció en febrero que tenían como objetivo construir en la Luna, en menos de 10 años, una ciudad que creciera por sí sola. NASA también anunció en marzo su plan para una base de 20 mil millones de dólares, sustentada en gran medida en tecnología de SpaceX.
La investigación de Martin Elvis y Jonathan McDowell, publicada el 14 de septiembre en Frontiers in Space Technologies, analizó hasta qué punto el hielo de los cráteres polares, que se encuentran a unos -165 grados y no han recibido luz solar durante 4 mil millones de años, podría sostener asentamientos. Según NASA, la mayor parte del hielo está allí; algunas estimaciones sitúan el agua total en 1 mil millones de toneladas. Esta cantidad solo alcanzaría para abastecer durante dos años a una ciudad de 1 millón de habitantes sin reciclaje, o durante al menos 100 años si se reciclara el 98 % del agua. Sin embargo, Elvis señaló que las mejores estimaciones actuales son aproximadamente 30 veces inferiores a 1 mil millones de toneladas y que, en ese caso, una pequeña ciudad se quedaría sin agua al cabo de unos 10 años. Una aldea de mil habitantes o una localidad de 10 mil habitantes podría subsistir durante varios siglos. Entre las opciones figuran un reciclaje más eficiente, la agricultura horizontal, la reducción del consumo de carne y la obtención de agua de asteroides. Satisfacer las necesidades energéticas con paneles solares se considera más fácil.
Por qué es importante
Este cálculo muestra que, en los asentamientos lunares, el suministro de agua podría imponer un límite más determinante sobre la población y su duración que la producción de energía. En lo que respecta al objetivo de SpaceX de construir una ciudad y al plan de NASA para una base sustentada en gran medida en la misma tecnología, la escala del asentamiento depende directamente de cuál de las estimaciones sobre el hielo polar sea correcta. Mientras que la estimación más alta sobre la cantidad de agua permitiría mantener durante mucho tiempo a una gran población únicamente con tasas de reciclaje muy elevadas, la estimación baja actual sitúa la escala de aldeas y localidades en un marco más realista. Por ello, la eficiencia del reciclaje, el tipo de agricultura y el consumo de carne dejan de ser meras preferencias de estilo de vida y pasan a determinar el presupuesto hídrico. La principal pregunta pendiente es a cuál de las estimaciones se aproxima la cantidad total de hielo en los cráteres polares y si será necesario recurrir a la opción de obtener agua de asteroides.