El Babel de Cildo Meireles reúne en un mismo espacio las lenguas, las noticias, las músicas y las vidas transmitidas por cientos de radios en distintas frecuencias. Sin embargo, esta convivencia no se convierte en una voz común; a medida que los sonidos se multiplican, resulta más difícil acceder a los significados individuales. La obra, que Meireles describe como una «torre de la incomprensión», cuestiona no tanto el fracaso de la comunicación como la manera en que puede preservarse el significado cuando distintas voces existen al mismo tiempo.
Babel no rechaza la polifonía; al mostrar que las distintas lenguas, experiencias y perspectivas aportan vitalidad cultural, llama la atención sobre el umbral en el que desaparecen las diferencias que hacen posible el significado. La diferencia entre que una voz exista, sea escuchada y sea comprendida plantea el problema del poder y la visibilidad a través de qué lenguas entran en circulación, qué narrativas se sitúan en el centro y cuáles pierden eficacia en medio de la multitud. Los comentarios de Moacir dos Anjos abordan la obra en el contexto de la globalización y la comunicación desigual.
En la actualidad, cuando la intensidad de la información y las notificaciones divide la atención, la diferencia entre importancia y urgencia se desvanece. La obra abre el debate sobre la necesidad de detenerse en el pensamiento, sobre la construcción del significado gracias a la distancia y el silencio entre los sonidos, y sobre la posibilidad de que distintas voces sean escuchadas sin silenciarse unas a otras.
Por qué es importante
Este texto no tiene tanto el carácter de un anuncio de un acontecimiento reciente como el de un artículo de crítica que interpreta una obra de arte a través de los problemas de la comunicación y el significado. Esta distinción muestra que la obra debe evaluarse en el contexto de la crítica de arte, más que como tema de una noticia. La cuestión central del artículo es si la presencia conjunta de numerosas voces crea por sí sola un entorno de comunicación igualitario; esta pregunta apunta a cómo pueden debatirse las relaciones de visibilidad y poder a través del arte. La conexión con la globalización y la comunicación desigual, establecida mediante los comentarios de Moacir dos Anjos, lleva la obra más allá de una experiencia meramente estética y la sitúa en un marco conceptual que examina los límites de la circulación cultural. Por ello, el texto debe leerse más como una valoración que contribuye al pensamiento artístico que como una noticia.