El cortometraje documental “Love, Rendered” cuenta el proceso de recrear un recuerdo que la pareja de ancianos Burt y Ethelle Shatz, que sufren deterioro cognitivo, conservaron en su memoria durante sus más de 70 años de matrimonio, pero que nunca fue registrado en una fotografía o un video. El acontecimiento que la pareja intenta recordar es el día en que se conocieron en una cooperativa estudiantil de Cleveland.
La película, dirigida por Liz Garbus y producida por Dan Cogan y Darren Aronofsky, se realizó en colaboración con Google DeepMind y Primordial Soup, la iniciativa creativa de Aronofsky. El equipo de producción combinó fotografías antiguas con técnicas de restauración de imágenes y captura de actuaciones para trasladar los gestos y las actitudes actuales de la pareja a imágenes de su juventud. De este modo, los detalles perdidos se transformaron en un recuerdo visual mediante modelos de inteligencia artificial guiados por seres humanos.
Ethelle participó activamente en el proceso y corrigió detalles como la inclinación de la escalera y la forma del tacón del zapato. El equipo buscó que el trabajo, que combinaba el pasado y el presente, conservara la verdad emocional, y la pareja afirmó que el “recuerdo” resultante les parecía realista.
La película también aborda el enfoque de la terapia de reminiscencia, cuyo objetivo es reavivar los recuerdos mediante pistas sensoriales como canciones, historias familiares y fotografías antiguas. Las exploraciones cerebrales que Garbus presenció en su documental “Coma” y el impacto que tuvieron en Aronofsky unas imágenes sobre una antigua bailarina con Alzheimer estuvieron entre los puntos de partida del proyecto.
El equipo de Google DeepMind señala que los usuarios pueden probar a restaurar y colorear sus fotografías cargando fotos familiares en la aplicación Gemini y utilizando el comando “Can you restore and colorize this photo? Preserve the appearance, expression, and pose of the people.”.
Por qué es importante
El estudio muestra que el pasado personal puede volver a visualizarse sin depender únicamente de las fotografías y los vídeos existentes, sino también con la guía de las personas que conservan el recuerdo. Este enfoque añade una dimensión visual a las aplicaciones de la terapia de reminiscencia, que favorecen el intercambio de recuerdos entre personas con deterioro cognitivo; sin embargo, no debe olvidarse que la imagen resultante no es un registro documentado, sino una combinación de procesos de recuerdo, interpretación y modelado. El hecho de que Ethelle corrigiera los detalles revela que, en este caso, la inteligencia artificial se utiliza más como una herramienta que da forma a la memoria humana que como una narradora independiente. El mismo método también interesa a los usuarios atraídos por este ámbito debido a la posibilidad de restaurar y colorear antiguas fotografías familiares. La pregunta que queda abierta es cómo estas reconstrucciones visualmente convincentes preservarán el límite entre apoyar el recuerdo y modificarlo inadvertidamente.