El DNA ambiental (eDNA) facilita el seguimiento de la biodiversidad y la detección de especies invasoras mediante el estudio del material genético que los seres vivos dejan en el agua, el suelo, el aire y otros entornos. Recientemente, los investigadores determinaron que las telarañas son eficaces para capturar el DNA desprendido por animales y plantas del entorno. En una comparación realizada por Joshua Newton cerca de Perth, las telarañas fueron el método más eficaz para identificar vertebrados en comparación con otras herramientas de muestreo pasivo.
Sin embargo, fue necesario destruir aproximadamente 40 telarañas naturales para recopilar datos significativos. A raíz de ello, Angela McGaughran, de University of Waikato de Nueva Zelanda, detectó en sus pruebas con telarañas artificiales el DNA de vacas, ovejas y aves exóticas cercanas; las telarañas artificiales también resultaron más eficaces que las naturales para capturar esporas de hongos.
Por qué es importante
Este enfoque amplía las opciones para recopilar datos en la investigación de la biodiversidad sin capturar directamente a los seres vivos y podría contribuir al seguimiento de especies invasoras. La destrucción de las telarañas naturales durante el muestreo constituye una limitación en cuanto a la viabilidad y el impacto ambiental del método. La capacidad de las telarañas artificiales para detectar DNA perteneciente a distintos animales del entorno cercano ofrece a los investigadores una alternativa que no depende de las telarañas naturales; su eficacia con las esporas de hongos también demuestra que su uso no se limita únicamente a los vertebrados. No obstante, hasta qué punto el método proporcionará resultados uniformes en distintos entornos y condiciones sigue siendo una cuestión que debe responderse más allá de los hallazgos disponibles.