En otoño de 2025, un evento comunitario celebrado en Irlanda provocó un brote de MRSA entre los niños que jugaban en tres parques infantiles hinchables. Tras el evento, al que asistieron aproximadamente 120 personas, 48 niños desarrollaron una infección agresiva de la piel y los tejidos blandos. De ellos, 33 fueron tratados por su médico de familia y 15 en urgencias; cuatro niños fueron hospitalizados. Todos los niños se recuperaron. El brote fue comunicado en un análisis publicado en la revista Eurosurveillance.
Las autoridades sanitarias dieron la voz de alarma después de detectar MRSA en un niño de 12 años que fue hospitalizado por una infección cutánea nueve días después del evento. El análisis genómico mostró que el brote fue causado por la cepa rara y hipervirulenta t016-ST22-MRSA-IV. Esta cepa producía la toxina leucocidina de Panton–Valentine (PVL), capaz de destruir células inmunitarias y desencadenar inflamación. En la mayoría de los niños, los síntomas comenzaron en un plazo de cuatro días, y en algunos, en cuestión de horas. Entre los síntomas se encontraban manchas, ampollas llenas de pus, ampollas y abscesos; las infecciones se observaron principalmente en las piernas, especialmente en los muslos. Doce niños desarrollaron síntomas sistémicos como fiebre, náuseas o vómitos.
La cepa era resistente al menos a cuatro medicamentos, incluidos flucloxacillin, ciprofloxacin, gentamicin y trimethoprim, pero era sensible a clindamycin, tetracycline, fusidic acid, co-trimoxazole y linezolid. De los 48 niños infectados, 47 habían jugado en estructuras hinchables, mientras que el otro había tenido contacto estrecho con una persona expuesta. Se consideró que el hecho de que los niños jugaran durante horas de forma multitudinaria y enérgica, junto con las abrasiones en la piel y el clima cálido, húmedo y lluvioso, facilitó la propagación. Las autoridades determinaron que se trataba del mayor brote de MRSA en Irlanda y del primero asociado con parques infantiles hinchables. Las estructuras no fueron sometidas a pruebas; se recomendó a sus propietarios realizar una desinfección exhaustiva. Los niños infectados recibieron antibióticos, y tanto ellos como sus familias siguieron un protocolo de cinco días de lavado antiséptico y aplicación de pomada nasal. El brote terminó 40 días después de que se registrara el último caso nuevo.
Por qué es importante
El brote demuestra que, durante las actividades colectivas, los niños deben ser vigilados no solo por las enfermedades respiratorias, sino también por los contactos que comprometen la integridad de la piel y por el uso compartido de equipos. El hecho de que una cepa rara, altamente virulenta y resistente a varios antibióticos afectara a muchas personas en poco tiempo pone de manifiesto la importancia de evaluar a los contactos cuando no se ha establecido un diagnóstico y de intervenir de forma temprana en materia de salud pública. Los hallazgos conciernen a las familias, los organizadores de actividades y los profesionales sanitarios en lo relativo a la limpieza, la protección de las heridas en la piel y la notificación rápida de los signos de infección. Sin embargo, el hecho de que no se realizaran pruebas microbiológicas en las estructuras deja abierta la cuestión de si la transmisión se produjo a través de las superficies o del contacto estrecho entre los niños. Por ello, los resultados apuntan a la necesidad de realizar investigaciones más exhaustivas en actividades similares, sin generalizarlos a todos los parques infantiles hinchables.