Los científicos captaron por primera vez a un pez caminando hacia atrás sobre el fondo marino. El equipo dirigido por Han Tian, de la Sun Yat-sen University, registró el comportamiento de Scalicus engyceros con un vehículo submarino operado a distancia, a unos 350 metros de profundidad en el mar de China Meridional. Se sabía que este miembro de la familia Triglidae, que suele observarse en el Pacífico occidental y fue descrito en 1872, caminaba sobre el fondo marino; las nuevas imágenes muestran que también puede desplazarse hacia ambos lados y hacia atrás utilizando sus aletas gruesas y rígidas.
Los investigadores observaron otros dos peces de la misma familia a profundidades de entre 350 y 500 metros. Se estima que las extensiones similares a rastrillos situadas en el hocico de estos animales sirven para “olfatear” a sus presas, mientras que las aletas pectorales extendidas hacia los lados les proporcionan equilibrio. S. engyceros, que tiene dos grandes ojos, no reaccionó ante el vehículo, pero se orientó hacia la luz y se alejó. Esto hace pensar que la especie no permanece durante mucho tiempo en la oscuridad o que en ocasiones asciende a aguas menos profundas. El estudio se publicó en Ocean-Land-Atmosphere Research. Los investigadores señalaron que los hallazgos contribuirán a comprender las adaptaciones de los organismos de las profundidades marinas.
Por qué es importante
Los hallazgos muestran que el movimiento en el lecho marino no se basa únicamente en avanzar y que algunos peces se adaptan a su entorno utilizando sus aletas rígidas en distintas direcciones. Esto abre una nueva vía de observación para las investigaciones que analizan las formas de desplazamiento de los organismos de las profundidades marinas y cómo se adaptan a las condiciones de vida del lecho marino. El papel de las prolongaciones nasales en la localización de presas y el de las aletas pectorales en el mantenimiento del equilibrio aún no se ha determinado con certeza; la función de estas estructuras figura entre las cuestiones abiertas. La reacción del pez a la luz también requiere más investigación para determinar si su hábitat está limitado por la profundidad y si asciende ocasionalmente a aguas menos profundas.