Según un análisis de Reuters, Estados Unidos podría tomar medidas similares al mecanismo de presión que utilizó en Irak para excluir del sistema financiero centrado en el dólar a los países que comercian con Irán. Esta política podría convertir en objetivos a Turquía, China, Emiratos Árabes Unidos, India, Pakistán y Omán. Sin embargo, la Casa Blanca aún no ha mencionado el nombre de ningún país ni ha adoptado medidas concretas.
Desde 2003, Estados Unidos dispone de un mecanismo de control efectivo sobre los ingresos petroleros de Irak. Mientras que las reservas iraquíes, superiores a 100 mil millones de dólares, se mantienen en Estados Unidos, Washington suspendió en abril un envío de efectivo de 500 millones de dólares destinado al país. Pese a ello, el volumen comercial entre Irak e Irán superó los 10 mil millones de dólares en 2025.
Irak paga entre 4 y 5 mil millones de dólares al año por el gas natural iraní utilizado para generar electricidad. Funcionarios iraquíes señalan que las nuevas medidas estadounidenses podrían poner en riesgo estos pagos. Por su parte, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que los países que no cumplan las sanciones serán aislados como Irán.
Por qué es importante
Un enfoque de este tipo convierte el comercio con Irán, de una cuestión limitada a las relaciones bilaterales, en un problema de acceso al sistema financiero centrado en el dólar. Para los países mencionados, incluida Turquía, la cuestión es cómo lograr un equilibrio entre mantener el comercio con Irán y el riesgo de verse expuestos a la presión financiera de Estados Unidos. El hecho de que las reservas de Irak se mantengan en Estados Unidos y de que el país dependa del gas natural iraní para generar electricidad demuestra que esta presión podría afectar simultáneamente a las finanzas públicas y al suministro energético. Sin embargo, la persistencia de un elevado volumen comercial pese a los controles existentes pone de manifiesto que los instrumentos de sanción no han roto por completo los vínculos comerciales. El hecho de que la Casa Blanca aún no haya anunciado el nombre de ningún país ni medidas concretas deja sin definir el alcance y el calendario de la aplicación, así como la forma en que se seleccionarán los países objetivo.