El asesor de tecnologías de defensa del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, Serhii Beskrestnov, afirmó que la guerra con Rusia se ha convertido en una “guerra de ciudades” en la que se atacan infraestructuras más que se conquistan territorios. Beskrestnov, quien habló con The Guardian, advirtió de que Rusia podría atacar de forma constante durante este invierno los sistemas eléctricos, de agua y de calefacción de Kiev con sus reservas de misiles balísticos y drones. El asesor, de 51 años, pidió que se evaluaran opciones de evacuación para proteger a los civiles vulnerables en caso de que colapsara el sistema energético de la capital; señaló que entre dos y tres millones de personas podrían verse afectadas. Beskrestnov indicó que Ucrania se ha fijado el objetivo de aumentar sus ataques con drones de 300 a mil al día y afirmó que también podría verse perturbada la aviación civil rusa. Sostuvo que las economías y las infraestructuras de ambos países sufrirían daños. Los representantes estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner viajaron a Kiev para reunirse con Zelenski. Según la ONU, en julio murieron 437 civiles en Ucrania y 2 mil 610 resultaron heridos.
Por qué es importante
Este marco configura un ámbito de riesgo que extiende el impacto de la guerra más allá de la línea del frente y lo vincula al acceso de millones de personas a los servicios cotidianos. La posibilidad de cortes de electricidad, agua y calefacción convierte la protección civil y los preparativos para una posible evacuación en una cuestión central, más allá de los objetivos militares, mientras que los datos de la ONU correspondientes a julio muestran que esta presión ya tiene un elevado coste humanitario. El objetivo de Ucrania de aumentar su capacidad de ataque y la evaluación de que la aviación civil rusa podría verse afectada indican que la escalada recíproca podría ampliar sus consecuencias económicas y sociales. Los contactos de Estados Unidos en Kiev muestran que las preocupaciones de seguridad se abordan junto con las conversaciones diplomáticas, pero sigue abierta la cuestión de qué planes de protección y evacuación se aplicarán para las infraestructuras de la capital.