Jaden Caradine sabía que quería ser ingeniero desde los ocho años; sin embargo, llegó a ese objetivo por un camino indirecto. Antes de comenzar en Embry-Riddle Aeronautical University y encontrar el campo en el que se especializaría, sirvió durante cinco años como mecánico en el Cuerpo de Marines de Estados Unidos; pasó cuatro de esos años en Japón. Después, fue aceptado en una pasantía Pathways en NASA Langley Research Center, en Hampton, Virginia.
Caradine, que creció en la zona de Salt Lake City, comenzó a practicar snowboard a los cuatro años y, poco después, escalada en roca. Caradine señaló que le gustaba la ciencia porque era útil, más que por aprenderla por su cuenta, y decidió ser ingeniero cuando construía con Lego de niño.
Durante su servicio en Japón, leyó libros sobre toma de decisiones, planificación profesional y pensamiento a largo plazo. En ese período conoció el concepto japonés de ikigai, que entrelaza las habilidades e intereses de una persona, las necesidades del mundo y el trabajo con el que puede obtener ingresos.
Mientras investigaba las tecnologías aeroespaciales, descubrió una empresa que enviaba pequeños satélites a la órbita haciendo girar un sistema de lanzamiento con imanes a una velocidad de 14,000 o 15,000 RPM y recuperaba la energía mediante el mismo sistema durante el regreso. Este desarrollo lo orientó hacia la ingeniería aeroespacial.
Caradine se trasladó a Embry-Riddle para estudiar en el campus de Daytona Beach; participó en eventos en Kennedy Space Center, Orlando y Salt Lake City. Después de esperar un año para Pathways, presentó su solicitud y fue aceptado. Eligió NASA porque elimina los obstáculos del sector sin perseguir fines de lucro.
Por qué es importante
La trayectoria profesional de Caradine ofrece un ejemplo de cómo la formación en ingeniería y la experiencia práctica en mecánica pueden converger en un mismo camino profesional. La transición entre su servicio en el Cuerpo de Marines, su formación universitaria y el programa Pathways de NASA muestra cómo pueden combinarse distintas experiencias para quienes desean incorporarse al ámbito de la aeronáutica y el espacio. Otro aspecto del perfil es que aborda la elección profesional no solo a partir de los intereses personales, sino también desde el equilibrio entre las aptitudes, las necesidades sociales y la necesidad de ganarse la vida. Sin embargo, el texto no explica en qué proyectos contribuyó la pasantía de Caradine en NASA ni cómo influyó esa experiencia en sus posteriores preferencias de especialización. Por ello, la noticia relata más un cambio de rumbo cuyo proceso puede seguirse que un resultado profesional ya completado.