Gary Oldman contó en un evento del Festival Internacional de Cine de Toronto que durante el rodaje de Bram Stoker’s Dracula, de 1992, a veces discrepaba y chocaba con el director Francis Ford Coppola. El actor, que ahora tiene 68 años, afirmó que, a pesar de ello, el rodaje fue una buena experiencia. Oldman señaló que la película reflejaba la visión y la interpretación que Coppola tenía de la novela, y relató que más tarde, cuando dirigió una película, utilizó una escena de Apocalypse Now. El actor explicó que Coppola le cedió gratuitamente esa escena, para la que se necesitaba permiso, y le dijo: «Gary puede llevarse lo que quiera»; asimismo, afirmó que cuando volvieron a encontrarse en Cannes dejaron atrás sus desacuerdos del pasado.
La estrella de Slow Horses bromeó diciendo «Todos estamos un poco locos» al señalar que los directores pueden ser excéntricos; también afirmó que algunos directores pueden querer rodar la misma escena 100 veces y que el actor debe adaptarse al ritmo del trabajo.
En la película que Coppola, director de El padrino y Apocalypse Now, adaptó de la clásica novela de vampiros, Oldman estuvo acompañado por Winona Ryder, Anthony Hopkins y Keanu Reeves. La película alcanzó una recaudación de más de 215 millones de dólares con un presupuesto de 40 millones de dólares y recibió una respuesta positiva de la crítica. Anthony Quinn, de The Independent, había descrito la cinta como una fantasía gótica de gran energía y una obra de Coppola que convertía el relato de Stoker en un espectáculo sensual.
Por qué es importante
El relato de Oldman ofrece un ejemplo de trabajo en el set que demuestra que las diferencias creativas también pueden surgir en grandes producciones sin convertirse en una ruptura personal. El hecho de que Coppola permitiera posteriormente que Oldman utilizara gratuitamente una escena de Apocalypse Now para su trabajo como director, así como el encuentro de ambos en Cannes, dificulta interpretar la tensión de 1992 como una enemistad profesional duradera. El sólido desempeño de la película en taquilla y la respuesta positiva de la crítica también indican que el conflicto en el set y el éxito de la obra resultante deben evaluarse por separado. No obstante, dado que las declaraciones no detallan en qué decisiones creativas se concentraron las discrepancias ni cómo afectaron a la interpretación del actor y a la forma final de la película, no permiten realizar una valoración concluyente sobre el resultado artístico de la tensión.