La diferencia entre e-CVT y CVT radica en que estas dos expresiones, con las que se encuentra quien investiga transmisiones automáticas, describen sistemas mecánicamente distintos. Nombres similares, estructuras diferentes.
CVT es la abreviatura de la expresión «Continuously Variable Transmission». Esta expresión significa transmisión de relación continuamente variable y, en lugar de marchas fijas, utiliza dos poleas de diámetro variable con una correa metálica o una cadena que trabaja entre ellas. A medida que cambia el diámetro de las poleas, también cambia la relación de transmisión. De este modo, el motor puede mantenerse en su rango de revoluciones eficiente. En una conducción tranquila se puede optar por un régimen bajo y, en una aceleración fuerte, por uno alto. Al pisar el acelerador con fuerza no se percibe un cambio de marcha pronunciado, aunque algunos fabricantes crean marchas virtuales mediante software para reducir esta sensación.
La e-CVT, por su parte, se asocia sobre todo con los híbridos de Toyota y Lexus. Este sistema, en lugar de poleas y correa, utiliza un mecanismo de distribución de potencia compuesto por motores eléctricos y un conjunto de engranajes planetarios, además del motor de combustión interna. Gracias a esto, el conductor obtiene un carácter de aceleración ininterrumpido. En ello intervienen conjuntamente el control de los motores eléctricos y el conjunto de engranajes planetarios. Los motores eléctricos no solo impulsan el vehículo. También contribuyen a la gestión del régimen del motor, a la generación de electricidad y a la recuperación de energía mediante el frenado regenerativo.
La diferencia fundamental es la estructura mecánica. Esta diferencia también modifica los requisitos de mantenimiento de ambos sistemas y las posibles averías con las que se puede uno encontrar.
Por qué es importante
Estas dos abreviaturas, que quienes investigan vehículos con cambio automático ven juntas en los anuncios y en los datos técnicos, pueden tomarse por variantes del mismo sistema debido a la similitud de sus nombres; sin embargo, entre ambas existe una diferencia mecánica que puede influir en la decisión de compra. Esta diferencia afecta sobre todo a los conductores que se decantan por un vehículo híbrido, en especial por los modelos de Toyota y Lexus, porque el sistema que se encontrarán en estas marcas es el e-CVT y su carácter de conducción funciona de forma distinta a la del CVT clásico. Dado que la diferencia estructural también modifica los requisitos de mantenimiento y los posibles tipos de avería, los dos sistemas no pueden medirse con el mismo rasero para quienes desean comparar el coste de propiedad a largo plazo. No obstante, como la magnitud de la diferencia de mantenimiento no se detalla en el texto fuente, queda abierta la pregunta de cuánto le costará al propietario cada sistema con el paso de los años.