El acercamiento entre España y China genera preocupación en la Unión Europea (UE), que busca nuevas alianzas. El primer ministro Pedro Sanchez se reunió 4 veces con el presidente chino Şi Cinping en los últimos 4 años y ha defendido que la UE debe mejorar sus relaciones con China desde que Donald Trump fue reelegido presidente hace dos años. Según BBC, algunos países de la UE consideran a China un rival estratégico y una amenaza geopolítica; acusan a Madrid de anteponer sus intereses nacionales a los intereses comunes al abrir su mercado a las empresas chinas. Francia aboga por medidas comerciales más estrictas, mientras que Alemania y España adoptan un enfoque moderado. Las inversiones de las empresas chinas Chery, Hithium y CATL en España generan preocupación por la posibilidad de que Pekín eluda los aranceles a los automóviles eléctricos. El experto Miguel Otero señala que Francia, Alemania e Italia también están diversificando sus relaciones con China mientras disminuye la confianza en Estados Unidos. Global Times, por su parte, critica a Bruselas por no comprender el pragmatismo de Madrid.
Por qué es importante
Este acercamiento empuja la línea común de la UE hacia China a un equilibrio más difícil entre los intereses económicos y las preocupaciones de seguridad. El énfasis de España en las inversiones y las relaciones comerciales plantea, para los países que quieren mantener la distancia con China, no solo una cuestión de elección bilateral, sino también la pregunta de cómo proteger el mercado común. Los proyectos en los sectores del automóvil eléctrico y la energía llevan el debate más allá de los contactos diplomáticos y lo relacionan con las condiciones de competencia de la industria europea y las políticas arancelarias. La cuestión pendiente es si los distintos enfoques podrán conciliarse dentro de una política comercial y de seguridad común; esta decisión podría afectar tanto al margen de maniobra de las empresas chinas en Europa como a la confianza que los Estados miembros tienen entre sí.