La mayoría de los automóviles nuevos cuentan con airbags situados en los laterales de los asientos, diseñados para proteger al conductor y a los pasajeros en caso de impacto lateral. Las fundas y cubiertas de los asientos pueden impedir que el airbag se despliegue a tiempo o en la dirección correcta, lo que puede aumentar el riesgo de lesiones graves. Por ello, los fabricantes advierten que no deben utilizarse fundas, mientras que los productos “compatibles con airbag” también deben haber superado pruebas de seguridad reales.
El deslizamiento de las fundas y los cojines puede alterar la sujeción del cinturón de seguridad y la posición de sentado. Además, el polvo y las partículas que se introducen entre la funda y el asiento pueden provocar, debido a la fricción, el desgaste progresivo del tapizado.
Por qué es importante
Este tema demuestra que la elección de una funda para el asiento no es solo una cuestión de apariencia y limpieza, sino que debe evaluarse junto con los sistemas de seguridad pasiva del vehículo. Para los propietarios de vehículos equipados con airbags laterales, la forma en que la funda se ajusta al asiento puede afectar tanto al sistema de protección en caso de colisión como a la posición del cinturón de seguridad y la postura de sentado. En el caso de los productos comercializados como compatibles con airbag, el criterio determinante es si esta afirmación está respaldada por pruebas de seguridad reales. La pregunta que sigue abierta para los usuarios es cómo verificar que la funda elegida sea realmente adecuada para la estructura del asiento y el sistema de airbags del vehículo, ya que una elección incorrecta puede aumentar, además del riesgo para la seguridad, el desgaste progresivo del tapizado.