El Ejército de Estados Unidos confirmó por primera vez que ha desplegado «armas de control espacial» en órbita capaces de proteger a las fuerzas conjuntas frente a acciones hostiles. Meink hizo el anuncio durante la Air, Space & Cyber Conference anual de la Air and Space Forces Association, cerca de Washington, DC. No proporcionó información sobre el tipo de armas, cuándo fueron desplegadas ni si fueron sometidas a pruebas. Meink señaló que revelar los detalles no contribuiría a la disuasión y afirmó que Estados Unidos debe poder operar libremente en el entorno espacial, crítico para la seguridad militar y económica.
El anuncio del Pentágono puso de manifiesto el cambio en el enfoque de Estados Unidos respecto a la guerra espacial. En los últimos años, los responsables militares han comenzado a hablar más abiertamente sobre los conflictos orbitales, las medidas defensivas en los satélites y los sistemas terrestres destinados a neutralizar satélites enemigos.
Estados Unidos había señalado que Rusia probó en 2020 lo que parecía ser un arma antisatélite en órbita. Funcionarios de la Administración Biden acusaron a Rusia en 2024 de desplegar armas antisatélite operativas. El representante Mike Turner (R-Ohio) también reveló ese mismo año una evaluación del Gobierno estadounidense según la cual Rusia podría colocar armas nucleares en el espacio. Una explosión nuclear en la órbita terrestre baja podría poner en peligro miles de vehículos, incluidos los satélites Starlink, los satélites espía estadounidenses, los satélites chinos y la International Space Station.
Los funcionarios estadounidenses también están preocupados por los satélites chinos de gran capacidad de maniobra. Los datos de fuentes abiertas muestran que los satélites chinos se han acercado a activos militares estadounidenses, probablemente con fines de vigilancia. El informe Space Threat Assessment de 2025 del Center for Strategic and International Studies señaló que estas capacidades podrían convertirse en un potente arsenal contraespacial orbital. Meink también justificó el despliegue de Estados Unidos por los sistemas que China y Rusia llevan desarrollando desde hace más de una década.
Las armas espaciales pueden incluir sistemas de energía dirigida, como láseres, inhibidores de radiofrecuencia y armas cinéticas que destruyen físicamente los objetivos. El general Chance Saltzman afirmó en 2025 que otros países estaban desarrollando las seis categorías, mientras que Estados Unidos aún no trabajaba en todas ellas. La Space Force declaró operativo en junio su primer sistema de armas reconocido oficialmente, un inhibidor de satélites móvil y terrestre denominado Meadowlands.
Victoria Samson consideró que los sistemas anunciados podrían ser inhibidores desplegados en órbita. Clayton Swope, por su parte, afirmó que el anuncio era demasiado ambiguo desde el punto de vista de la disuasión y que se desconocían los objetivos de las armas y las condiciones para su uso. Los gobiernos de China y Rusia no reaccionaron de inmediato el lunes.
Por qué es importante
Esta confirmación demuestra que el espacio ya no se considera únicamente un ámbito que presta servicios de apoyo, sino un escenario de confrontación militar directa. El avance revela que la respuesta de Estados Unidos a las capacidades antisatélite de Rusia y China ya no se limita a inhibidores terrestres, y afecta tanto a los sistemas militares de comunicación y vigilancia como a los miles de vehículos que utilizan las mismas órbitas. Sin embargo, como no se han revelado el tipo, el estado de las pruebas, los objetivos ni las condiciones de uso de los sistemas, no es posible evaluar de forma independiente el valor disuasorio del despliegue ni sus posibles riesgos. Esta incertidumbre deja abiertas las preguntas sobre cómo se identificará una intervención en órbita y en qué circunstancias se considerará un acto hostil, al tiempo que se mantienen en secreto capacidades sensibles.