El boletín diario de tecnología de MIT Technology Review debate la posibilidad de que la inteligencia artificial avanzada destruya a la humanidad. La reunión Roundtables exclusiva para suscriptores, en la que participarán Niall Firth, Will Douglas Heaven y Grace Huckins, se celebrará el martes 15 de septiembre a las 16:00 BST / 11:00am EST / 8:00am PST. En el debate se abordarán el origen de los riesgos y las posibles medidas para prevenirlos.
El método de “reprogramming” desarrollado por el genetista Yuancheng (Ryan) Lu reparó los nervios ópticos de ratones ciegos y les permitió recuperar la visión; una terapia genética similar ya entró en ensayos clínicos con humanos. Lu, conocido por sus investigaciones sobre el envejecimiento y los ojos, figuró en la 35 Innovators Under 35 list for 2026.
Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk pidieron ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial y establecer una supervisión más estricta; mientras Amodei propuso una monitorización independiente y Altman abogó por un avance controlado, Musk dijo: “Dario is right”. Tras estos llamamientos, las acciones vinculadas a la AI retrocedieron y los medios estatales chinos calificaron las declaraciones de táctica de “Cold War”. Trump y el presidente de la Cámara de Representantes se oponen a regulaciones más estrictas, mientras los demócratas quieren nuevas normas. Xi Jinping propuso una colaboración de AI de código abierto entre los países BRICS. Corea del Sur elevó a 30 años las penas por espionaje para proteger los secretos de los chips. Estados Unidos y México planean utilizar láseres de alta energía contra los drones en la frontera. Las acciones independientes de los agentes de AI, por su parte, generan incertidumbre jurídica para el sistema de justicia penal.
Por qué es importante
El contenido muestra que el debate sobre la inteligencia artificial no se limita únicamente a la capacidad de los modelos, sino que se extiende a ámbitos como la supervisión de la seguridad, las políticas estatales, la información sobre chips y la seguridad fronteriza. Por ello, el tema concierne no solo a las empresas tecnológicas y los investigadores, sino también a los reguladores, los juristas y las instituciones públicas afectadas por los sistemas de inteligencia artificial. La transferencia a ensayos clínicos en humanos de los resultados obtenidos en ratones ciegos durante el desarrollo de una terapia genética indica que la investigación ha pasado del hallazgo de laboratorio a la evaluación clínica; sin embargo, el texto no ofrece conclusiones sobre la eficacia y la seguridad en seres humanos. Las cuestiones aún abiertas son cómo establecer una supervisión conjunta de la inteligencia artificial entre distintos países y actores políticos, y qué resultados producirá en seres humanos el enfoque genético en cuestión.