Los pronósticos estacionales publicados en la primavera de 2026 previeron una actividad de huracanes por debajo de lo normal en el Atlántico y por encima de lo normal en el Pacífico nororiental y central debido al desarrollo de El Niño en el Pacífico. Al 3 de septiembre, este panorama se había hecho realidad: en el Pacífico nororiental se habían formado 15 tormentas con nombre y seis huracanes, mientras que en el Atlántico solo se habían observado cinco tormentas con nombre y ningún huracán debido a la cizalladura del viento. El Niño aumenta la actividad en el Pacífico mediante aguas cálidas, mientras que frena las tormentas en el Atlántico.
EPIC, a bordo del satélite DSCOVR de NASA, captó en una misma imagen a Lowell, Karina y Marie en el Pacífico, y a Edouard en el Atlántico, el 1 de septiembre a la 1:14 p. m., hora del Pacífico de verano (20:14, hora universal). En ese momento, el satélite se encontraba a casi 1 millón de millas de la Tierra y a un poco menos de 93 millones de millas del Sol. Lowell alcanzó durante varias horas la categoría 5 de intensidad el 2 de septiembre; Karina, al este, se intensificó hasta alcanzar la categoría 4, lo que provocó que ambos niveles se observaran simultáneamente en la región. Marie, al suroeste de Baja California, estaba intensificándose.
La tormenta tropical Edouard, observada sobre Luisiana y Texas, llevó lluvias intensas y vientos después de tocar tierra; en algunas zonas se registraron entre 15 y 24 pulgadas (38 y 61 centímetros) de lluvia. El 3 de septiembre, el ACE era de 4.4 en el Atlántico, aproximadamente el 9 % de lo normal; en el Pacífico nororiental era de 130, aproximadamente un 50 % por encima de lo normal.
Por qué es importante
Esta tabla muestra que el riesgo de huracanes no se distribuyó de manera uniforme entre las cuencas oceánicas durante la misma temporada y que los efectos regionales de El Niño se reflejaron directamente en los resultados. La elevada actividad en el Pacífico se hizo evidente cuando Lowell y Karina alcanzaron niveles fuertes durante el mismo periodo, mientras que la baja actividad en el Atlántico no significa que las amenazas en la región hayan desaparecido. Las intensas lluvias provocadas por Edouard en Louisiana y Texas demuestran que incluso un número reducido de sistemas puede generar consecuencias graves a escala local. La diferencia entre los valores de ACE indica que, más que la perspectiva general de la temporada, debe vigilarse en qué cuenca se concentra la energía de las tormentas. Al evaluar conjuntamente el número de tormentas y las imágenes satelitales, se observa que las previsiones pueden explicar no solo la actividad total, sino también su distribución regional.