La hija de Stanley Kubrick, Vivian Kubrick, rechazó las teorías conspirativas que han circulado durante años sobre la última película del director, Eyes Wide Shut, estrenada en 1999. En un comunicado publicado en X, abordó las afirmaciones de que el primer montaje era 20 minutos más largo, que en un final alternativo los personajes de Tom Cruise y Nicole Kidman sacrificaban a su hija en una secta sexual supuestamente vinculada a una red de abuso infantil, y que Warner Bros. había modificado la película después de la muerte de Kubrick. La afirmación de que Kubrick estaba al tanto de los delitos de Jeffrey Epstein también había vuelto a cobrar relevancia en 2024, cuando Roger Avary declaró que había oído rumores similares en el pódcast de Joe Rogan. El montador Nigel Galt había dicho anteriormente que la película estrenada era, en gran medida, idéntica al montaje final que Kubrick había completado. Vivian Kubrick declaró que nunca había visto ninguna información ni material que confirmara los “20 minutos perdidos”. Señaló que el único cambio del que tenía conocimiento era que, debido a la clasificación por edades, algunas imágenes de desnudos de la escena del ritual fueron cubiertas mediante CGI a petición de Warner Bros. Dijo que, a falta de pruebas concretas, consideraría la afirmación una teoría conspirativa más.
Por qué es importante
La declaración de Vivian Kubrick muestra que la controversia en torno a Eyes Wide Shut se basa, más que en la interpretación de la película, en las afirmaciones relativas al montaje final del director y a las intervenciones en la producción tras su muerte. Por ello, la cuestión está directamente relacionada con hasta qué punto la forma de la película conocida hoy refleja las decisiones creativas de Stanley Kubrick. La evaluación previa del editor Nigel Galt ofrece un respaldo independiente a la idea de que la versión estrenada se ajustaba en gran medida al montaje que Kubrick había completado. Por otro lado, señalar que las imágenes de la escena del ritual fueron modificadas debido a la clasificación por edades pone de relieve la diferencia entre el cambio documentado y las afirmaciones sobre un amplio remontaje que se han difundido durante años. La conexión con Epstein no constituye información verificada, ya que no se han presentado pruebas concretas.