Las cámaras de seguridad de Flock Safety se han situado en el centro del debate sobre la privacidad. Mientras aumentan las preocupaciones en las comunidades donde se han instalado las cámaras, también han salido a la luz casos de uso indebido del acceso por parte de agentes del orden. Se filtró el contenido del disco de una de las cámaras; el análisis de Micah Lee mostró que el sistema presenta graves vulnerabilidades de seguridad. Los dispositivos utilizan Android 8.1, publicado en 2017 y ya sin soporte, en lugar de un sistema operativo reforzado específicamente. No está clara la relación entre esta elección y el hecho de que Flock Safety se fundara en 2017; las vulnerabilidades conocidas no han sido corregidas. El problema más grave es una clave API codificada de forma fija y con amplio acceso, que permite obtener información de cualquier cámara de Flock mediante su dirección MAC. Se desconoce si esto puede corregirse mediante software. Mientras continúan los análisis, se esperan otros hallazgos.
Por qué es importante
Los hallazgos muestran que el debate no se refiere únicamente a la presencia de las cámaras en espacios públicos, sino también a cómo se limita el acceso a estos sistemas. Un sistema operativo sin soporte y vulnerabilidades conocidas que no han sido corregidas significan que, aunque las cámaras se utilicen con fines de seguridad, pueden seguir siendo vulnerables en lo que respecta a su propia infraestructura. La clave API fija y con amplio acceso no limita el problema a un solo dispositivo; el hecho de que pueda obtenerse información a partir de la dirección MAC de cualquier cámara de Flock afecta directamente a las comunidades y al acceso de las fuerzas del orden. Sin embargo, todavía no está claro si la vulnerabilidad puede solucionarse mediante software, cuál es el alcance del uso indebido ni si surgirán otros hallazgos en las investigaciones.