Dos mujeres víctimas de Jeffrey Epstein contaron a CNN que él las enviaba a los salones del famoso peluquero Frédéric Fekkai en Nueva York y que sus peinados se habían determinado de antemano. Una exvíctima de 19 años cuya identidad permanece oculta dijo que le cortaron el cabello y le hicieron un flequillo tipo cortina en contra de su voluntad; otra mujer afirmó que, en Saint-Tropez, Epstein le preguntó a Fekkai cómo podía hacer que pareciera más joven. Siete mujeres, cinco de ellas anónimas, demandaron a Fekkai y a su empleado Patrick Coombs por supuestamente ayudar al tráfico sexual de Epstein; las demandantes no formularon acusaciones de agresión sexual. Fekkai negó las acusaciones. Los registros del Departamento de Justicia muestran que Epstein gastó decenas de miles de dólares en los salones. Los documentos también revelaron que Fekkai quería utilizar los apartamentos y que intentaron presentarle a empresarios. Sarah Kellen también acusó a Fekkai.
Por qué es importante
La demanda muestra que las personas del entorno de Epstein podrían enfrentar responsabilidad legal no solo por acusaciones directas de agresión sexual, sino también por relaciones en las que supuestamente se orientó a las víctimas y se ayudó al tráfico sexual. En este sentido, el caso plantea la cuestión de cómo podrían examinarse los contactos que los salones de peluquería y negocios similares mantienen con sus clientes debido a las conexiones que hay detrás de ellos. Los elevados gastos que figuran en los registros del Departamento de Justicia y los intentos de Fekkai de integrarse en el círculo social de Epstein ponen de manifiesto por qué el alcance de la relación entre las partes es importante en la demanda. Sin embargo, el hecho de que las demandantes no formularan acusaciones de agresión sexual y que Fekkai negara las acusaciones deja abierta la cuestión de cómo evaluará jurídicamente el tribunal estos contactos.