En un vehículo de segunda mano, un kilometraje bajo no es suficiente por sí solo; el estado general del vehículo también debe compararse con el kilometraje. Los principales indicadores relacionados con la intensidad de uso son los siguientes:
- El volante puede presentar brillo, alisamiento, descamación y grietas. Sin embargo, el desgaste también está relacionado con la antigüedad del vehículo y la calidad del material.
- El desgaste de la goma de los pedales del freno, el acelerador y el embrague, así como el adelgazamiento y el alisamiento de la superficie, deben evaluarse junto con el kilometraje.
- La deformación y la pérdida de color de la tela o el cuero del asiento del conductor son importantes; el hundimiento de la espuma debido a la antigüedad no es suficiente por sí solo.
- En los vehículos con transmisión manual, el borrado de las inscripciones y el brillo de la palanca de cambios, así como el desgaste de la palanca del freno de mano y del selector de cambio automático, pueden indicar la intensidad de uso.
- Deben examinarse los arañazos y la pérdida de recubrimiento de las manijas de las puertas, los botones de las ventanillas y, especialmente, la puerta del conductor.
- Puede evaluarse el desgaste de la moqueta bajo la alfombrilla y las marcas de los talones en el lado del conductor; la alfombrilla por sí sola no es fiable.
- La suciedad en el compartimento del motor, los puntos de conexión, las piezas de plástico y las señales de mantenimiento deben considerarse junto con los registros de servicio. La inspección visual no proporciona un kilometraje exacto.
Por qué es importante
Este marco pone de manifiesto que el comprador de un vehículo de segunda mano no debe considerar por sí sola la información sobre un kilometraje bajo como un criterio fiable. Cuando los signos de uso del vehículo se evalúan junto con la edad, la calidad de los materiales y el historial de mantenimiento, las discrepancias entre el kilometraje declarado y el estado general del vehículo pueden detectarse antes. Sin embargo, dado que los signos visibles de desgaste no permiten calcular un kilometraje exacto, tomar una decisión basándose únicamente en una pieza puede resultar engañoso. Por ello, la principal cuestión aún abierta para el comprador es si el desgaste observado se debe al uso y al envejecimiento normales o a un uso más intenso del declarado; los registros de servicio destacan como uno de los elementos fundamentales que respaldan esta evaluación.