La Australian Recording Industry Association (ARIA) anunció que, a partir del viernes, las canciones y los álbumes producidos íntegramente con inteligencia artificial no podrán entrar en las listas oficiales. La decisión se tomó después de que una versión de “Like a Prayer” de Madonna generada con inteligencia artificial escalara hasta los primeros puestos de las listas. Aunque se permitirán usos de apoyo, como la limpieza de grabaciones, la edición vocal y la masterización, las piezas cuyos vocales, instrumentos y letras hayan sido creados íntegramente con inteligencia artificial serán descalificadas.
Por qué es importante
La decisión vincula el criterio para figurar en las listas no solo a la calidad sonora final de una pieza, sino también a cómo se producen los vocales, los instrumentos y las letras. De este modo, establece una distinción oficial entre las funciones auxiliares de la inteligencia artificial, como la limpieza de grabaciones, la edición vocal y la masterización, y la generación íntegra de los elementos creativos de una obra. Esta distinción podría exigir a los artistas y productores que aspiren a entrar en las listas documentar sus procesos de producción o evaluar de forma más clara el papel de las herramientas que utilizan. Sin embargo, aún no está claro cómo se supervisará la frontera entre los elementos producidos íntegramente con inteligencia artificial y el apoyo técnico limitado, ni con qué criterios se evaluarán las producciones híbridas. La versión de la canción de Madonna generada con inteligencia artificial también muestra que esta norma puede afectar no solo a las nuevas composiciones, sino también a las reinterpretaciones de obras existentes.