La primera novela de Camilla Barnes, “Ese deseo de matar de siempre”, fue publicada en turco por Ayrıntı Yayınları. Ambientada en la campiña francesa, entre alimentos en mal estado, llamas y patos, la novela narra cómo unos padres que llevan cincuenta años viviendo bajo el mismo techo expresan su amor, su ira y su intolerancia mediante la filosofía antigua, los marcadores de tenis, el desprecio y un humor mordaz. Su hija Miranda, por su parte, observa las tensiones familiares mientras intenta descifrar esta extraña forma de comunicación. Barnes señala que la familia formada por la madre, el padre y las hijas de la novela está inspirada en su propia familia, aunque la historia es completamente ficticia. En el fondo del libro se encuentra una mezcla de ira y duelo, curiosidad y humor, provocada por la incapacidad de expresar el deseo de amar y ser amado. La autora afirma que esperó hasta cumplir cincuenta y cinco años, la edad en la que ya no le importaría la reacción de su familia; la magnífica celebración que esperaba no llegó a celebrarse. Según Barnes, el humor es una manera liberadora de exteriorizar la tristeza y el impacto. El hecho de que Miranda no logre comprender del todo a sus padres refleja la idea de que solo podemos conocer a nuestros progenitores desde nuestra propia perspectiva.
Por qué es importante
El hecho de que Barnes transforme por completo sus observaciones sobre la familia en una estructura ficticia convierte la novela en un texto que abre el debate sobre la relación entre la experiencia personal y la ficción literaria. La afirmación de la autora de que esperó hasta alcanzar una edad en la que ya no le importara la reacción de su familia demuestra que la privacidad y los vínculos familiares también fueron determinantes en el proceso de publicación de la obra. El uso del humor como una forma de exteriorizar la tristeza y el impacto sugiere que la dureza de la novela no se limita a la burla, sino que también constituye una manera de afrontar sentimientos que no pueden expresarse. La incapacidad de Miranda para comprender por completo a sus padres deja al lector ante la pregunta de por qué conocer a las personas cercanas no siempre se convierte en un conocimiento mutuo y completo.