El robot de Jude Robinson, llamado Daisy, crea una cadena entrelazando margaritas reales. El sistema, desarrollado como proyecto final de un estudiante, utiliza restricciones mecánicas en lugar de sistemas de detección; las margaritas se trasladan a los mecanismos de forma repetible. El robot consta de dos pórticos X-Y con pinzas enfrentadas. Mientras el transportador situado entre ellos alimenta las margaritas, en el proceso se utilizan la cuchilla superior y la delgada varilla de inserción situada junto a ella. La pinza pasa el tallo por el orificio de la flor anterior; después, se realiza un pequeño corte en el tallo con un bisturí y la varilla se coloca en el nuevo orificio. Los pórticos funcionan alternativamente. La forma y el diámetro del tallo son determinantes para la fiabilidad; las pinzas en forma de V centran los tallos y la funda de la cuchilla también proporciona apoyo. Este enfoque mecánico se utiliza en aplicaciones que van desde separadores de tuercas hasta máquinas que fabrican aviones de papel.
Por qué es importante
Daisy demuestra que no todos los problemas de los sistemas robóticos tienen que resolverse mediante sistemas de detección y software, y que unas restricciones mecánicas adecuadas también pueden proporcionar un proceso repetible. Este enfoque ofrece un ejemplo concreto, especialmente para los estudiantes interesados en la robótica y el diseño mecánico, de cómo situar las propiedades físicas del material en el centro del diseño. Dado que la fiabilidad del sistema depende de variables como la forma y el diámetro de los tallos utilizados, el éxito no depende únicamente de los movimientos del robot, sino también de la regularidad del material procesado. Por ello, la cuestión fundamental que queda abierta es hasta qué punto el mismo diseño mecánico puede adaptarse a flores con características diferentes o a materiales variables similares.জেপ