No se sabe con certeza cómo surgió el lenguaje humano; no existe un registro que muestre la transformación de los sonidos en palabras y en una comunicación compleja. Los científicos intentan comprender este proceso evaluando conjuntamente indicios como las condiciones de vida y los cambios biológicos de los primeros seres humanos. Un nuevo artículo plantea que el uso del fuego, cuyos orígenes se remontan al menos a 1,5 millones de años, pudo haber desempeñado un papel en el desarrollo del lenguaje. El fuego, al iluminar las noches, permitió a los seres humanos permanecer despiertos durante más tiempo e interactuar socialmente. Mientras que en la oscuridad los movimientos de las manos y las expresiones faciales se distinguían con dificultad, los sonidos permitían mantener la comunicación; esto pudo haber abierto más espacio a la comunicación vocal. También se señala que podría existir una coincidencia entre las vibraciones del fuego y los ritmos de baja frecuencia del cerebro, así como una sincronización neuronal entre el narrador y el oyente. También se están investigando los efectos celulares de la radiación infrarroja. Sin embargo, es demasiado pronto para afirmar que el fuego moldeó directamente el lenguaje; se considera más probable que el fuego reuniera a las personas y creara un entorno de atención compartida y conversación.
Por qué es importante
Este enfoque propone evaluar el origen del lenguaje no solo a través de los cambios biológicos en la capacidad de producir sonidos, sino también a partir del tiempo que las personas pasaban juntas y de los entornos de atención compartida. Así, el fuego se considera no como una fuente directa del lenguaje, sino como una condición social que podría haber facilitado que la comunicación se prolongara durante más tiempo y de forma más regular. La propuesta señala que, en las investigaciones sobre el surgimiento del lenguaje, los hallazgos arqueológicos deberían evaluarse conjuntamente con la biología, los ritmos cerebrales y las interacciones dentro del grupo. Sin embargo, aún no está claro cómo funcionaba la relación entre el fuego y la comunicación vocal, ni hasta qué punto los efectos neuronales o celulares propuestos resultan explicativos. Por ello, el artículo presenta más un marco de investigación que debe someterse a prueba que una explicación definitiva del origen.