La empresa fintech Mal, con sede en BAE, fue fundada en 2025 en Abu Dabi por el emprendedor tecnológico emiratí Abdallah Abu-Sheikh. La empresa, que recibió la Aprobación de Principio (IPA) del Banco Central de BAE, abrió en un plazo de tres meses su lista de espera global para una plataforma digital que combina la inteligencia artificial con los principios de las finanzas islámicas. Mal cuenta con una financiación de 230 millones de dólares, la mayor inversión semilla fintech anunciada públicamente en Oriente Medio y África.
La plataforma ofrece a autónomos y trabajadores remotos cuentas globales, herramientas de finanzas personales basadas en inteligencia artificial y financiación para compras, viajes y educación. También incluye soluciones operativas, de flujo de caja y crecimiento para las pymes. La empresa afirma que reúne en una sola plataforma servicios de recepción de dinero, pagos, financiación e inversión. Los usuarios podrán obtener acceso prioritario a los primeros productos y recompensas, bonificaciones según su mercado tras la verificación y ventajas de Mal Club mediante recomendaciones. Mal también promete precios transparentes, tipos de cambio del mercado abierto y financiación responsable y transfronteriza.
Por qué es importante
El principal impacto de la iniciativa radica en su apuesta por reunir a distintos grupos de usuarios en un espacio de servicios común, al abordar las finanzas personales, el gasto diario y las necesidades empresariales dentro de una misma estructura digital. Este marco pone sobre la mesa cuestiones de acceso, costes y facilidad de las operaciones, especialmente para los trabajadores autónomos y a distancia que obtienen sus ingresos de distintos países y para las pymes que realizan operaciones transfronterizas. Aunque la Aprobación de Principio obtenida del Banco Central de BAE demuestra que la iniciativa ha entrado en contacto con el marco regulador, no está claro cómo se reflejará esto en la forma en que los productos se pondrán a disposición de los usuarios. Además, la manera en que las herramientas de inteligencia artificial se armonizarán en la práctica con los principios de las finanzas islámicas y los objetivos de transparencia en los precios sigue siendo uno de los principales aspectos que los usuarios deben evaluar.